MULTITUDINARIA CONVOCATORIA DEL MOVIMIENTO OBRERO EN DEFENSA DE LA MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

En un contexto político marcado por el avance de discursos negacionistas y la reivindicación de la dictadura cívico-militar por parte de sectores libertarios y del propio gobierno de Javier Milei, la Confederación General del Trabajo (CGT) encabezó una masiva movilización junto a organizaciones sociales, políticas y manifestantes autoconvocados para reafirmar el compromiso con la memoria histórica y la lucha por los derechos humanos en Argentina.

Las calles de la Ciudad de Buenos Aires y de todas las provincias se colmaron de miles de personas que, con banderas, cánticos y pancartas, rechazaron cualquier intento de relativizar los crímenes de lesa humanidad cometidos entre 1976 y 1983. La convocatoria fue contundente y dejó en claro que la memoria del pueblo no se borra, pese a los esfuerzos del oficialismo y su aparato mediático por instalar una versión revisionista de la historia que minimiza el terrorismo de Estado y niega la cifra de 30 mil desaparecidos.

El acto central tuvo lugar en Plaza de Mayo, donde referentes sindicales, organismos de derechos humanos y dirigentes políticos hicieron uso de la palabra para advertir sobre los peligros de la desmovilización social en un momento en el que el gobierno nacional impulsa medidas que afectan directamente a los trabajadores y sectores populares. “Hoy estamos aquí para decirle a este gobierno que no permitiremos que se pisotee la memoria de nuestro pueblo. No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos”, expresó un dirigente de la CGT ante una multitud que respondió con un cerrado aplauso y consignas que evocaban la lucha histórica del movimiento obrero contra la dictadura.

Las manifestaciones se replicaron en todo el país, con una participación que superó las expectativas incluso en provincias tradicionalmente más conservadoras, lo que evidencia que la conciencia sobre los crímenes de la dictadura sigue vigente en el pueblo argentino. En ciudades como Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán, miles de personas se concentraron en plazas y avenidas principales para expresar su repudio a los intentos del oficialismo de distorsionar la historia y debilitar el movimiento de derechos humanos.

El clima de tensión entre el gobierno de Milei y los sectores populares se ha intensificado en las últimas semanas, especialmente después de que funcionarios y referentes libertarios buscaran instalar la teoría de los “dos demonios” y desacreditaran el trabajo de los organismos de derechos humanos. Sin embargo, la contundente respuesta en las calles demostró que, a pesar de la embestida negacionista, la memoria colectiva sigue siendo un pilar inquebrantable de la sociedad argentina.

La jornada de lucha dejó un mensaje claro: el pueblo argentino no permitirá que se reescriba la historia ni que se desmantele el legado de las luchas por la verdad y la justicia. La movilización masiva del movimiento obrero y de la sociedad en su conjunto reafirmó, una vez más, que el compromiso con la memoria no es un tema del pasado, sino una bandera de resistencia frente a los embates de quienes intentan sepultar la historia y callar las voces de quienes aún claman por justicia.