Con una fuerte señal de unidad, los gremios más combativos de la CGT y la CTA resolvieron unificar fuerzas y avanzar en un plan de lucha nacional para enfrentar la reforma laboral que impulsa el Gobierno. La decisión se tomó tras un encuentro realizado en la sede central de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), donde más de cincuenta organizaciones sindicales coincidieron en la necesidad de pasar de la deliberación a la acción.

La hoja de ruta acordada contempla una primera gran movilización en la provincia de Córdoba el próximo 5 de febrero, que será seguida por una nueva protesta masiva en Rosario el día 10 del mismo mes. Ambas convocatorias buscan expresar en la calle el rechazo del movimiento obrero a una reforma que, según advierten, implica un retroceso en derechos históricos conquistados por los trabajadores.
El encuentro en la UOM dejó una imagen política contundente: dirigentes de distintos sectores, tradiciones y centrales sindicales sentados en la misma mesa, con un diagnóstico común sobre el impacto que tendría la reforma laboral en las condiciones de empleo, la estabilidad y la negociación colectiva. La consigna fue clara: frente a un escenario de ajuste, la respuesta será colectiva y organizada.
En ese marco, los delegados de APOPS de Córdoba y Santa Fe confirmaron su participación activa en las movilizaciones, junto al acompañamiento orgánico de todo el país previsional. Desde el gremio remarcaron que la defensa del sistema previsional y de los trabajadores de ANSES forma parte inseparable de la lucha contra cualquier intento de flexibilización laboral.
“La reforma laboral no es un hecho aislado, sino parte de un modelo que busca debilitar al movimiento sindical y precarizar el trabajo”, señalaron fuentes gremiales al término del encuentro. Por eso, subrayaron, la respuesta no puede ser fragmentada ni sectorial.